El error de tratar a los jugadores solo como ventas y no como comunidad
Pero pocos se detienen a pensar en la importancia de generar una relación real con las personas y de facilitar que se forme un grupo. No hablo de querer ser "el líder de la comunidad" ni de brillar más que nadie. Eso ya no va.
Como dueño de tienda, tu rol no es liderar desde el ego, sino crear un ambiente donde la gente se sienta cómoda, segura y con ganas de regresar. La comunidad no se impone, se da sola cuando el espacio lo permite.
Tienes que preocuparte tanto por los intereses individuales de los jugadores como por el bien común. No siempre es necesario un reglamento escrito; muchas veces, tu propio ejemplo marca el comportamiento que se replica en la tienda.
Eso sí: también tienes que estar disponible para hablar con quienes cruzan límites, poner orden cuando hace falta y manejar la toxicidad de forma directa y clara.
Hay un libro que recomiendo mucho: El líder que no tenía cargo, de Robin Sharma. Ahí entiendes que no necesitas un título ni protagonismo para influir. Basta con acciones constantes: escuchar, estar presente, demostrar que te importa la gente. Así es como se va tejiendo una comunidad real.
Nada de esto es inmediato. Requiere paciencia. Y nada bueno se construye de la noche a la mañana.
También hay que decirlo: es más fácil ver a los jugadores como números. No empatizas, no te involucras y evitas problemas. Pero a largo plazo, hacer las cosas bien —preocuparte por las personas— es mucho más beneficioso, duradero y, sobre todo, satisfactorio.
Una tienda TCG puede vender productos.
Pero una comunidad es la que mantiene el negocio vivo.
